Salto

Un sueño familiar argentino se hace realidad

El padre José María y su hijo Matias Larocca compiten juntos en el Campeonato Mundial.

José María Larocca estaba muy cerca de alcanzar su sueño. Pero hubo dos aguafiestas: el jinete de salto Richard Vogel y su caballo estrella United Touch. La pareja ganó el “Gran Premio de Aquisgrán” en el “Tschio” de este año en el desempate (45,57 segundos), por delante de Larocca, que fue muy convincente en los tres días con Finn Lente (47,36), y Sophie Hinners con Iron Dames Singclair (51,62). El subcampeón estuvo a punto de convertirse en el primer argentino desde Hugo Miguel Arrambide en 1965 en ganar en este lugar tan especial.

Ya hace tres años, al margen del CHIO de Aquisgrán, Larocca había subrayado lo que significaría una victoria en Soers. “Soñar siempre está permitido”, dijo entonces. Vogel y United Touch se interpusieron en el camino. El argentino no estaba triste entonces: “No podría estar más feliz. Es un honor ser segundo aquí. Este es el mayor éxito de mi carrera”. Unos tres meses después, Larocca añade con su típica pizca de humor: “Tuve que dejarles la victoria a los alemanes y, por supuesto, lo hice a propósito para que todos estuvieran contentos”.

Siempre feliz en Soers El hombre de 57 años, que vive en Ginebra, siempre está feliz cuando puede estar en Soers: “Aquisgrán es la sede que amo. Para mí, este es, por un amplio margen, el mejor recinto ecuestre del mundo.

Ningún otro lugar representa tan bien nuestro deporte”. La ciudad juega un papel especial en la vida del argentino. A principios de los 90 se mudó de su país natal a Londres, donde, por motivos profesionales, no pudo dedicarse a su gran pasión, la equitación, durante casi diez años. “Recién en 2003 volví a empezar muy lentamente. Y luego, los Juegos Ecuestres Mundiales de 2006 en Aquisgrán fueron mi primer gran evento. Aunque no tuve éxito allí, no podía creer lo que viví aquí”, recuerda el argentino que cuenta con gran experiencia incluso en los Juegos Olímpicos: participó por primera vez en 2008 en Pekín y terminó en el puesto 25 en la clasificación individual en París 2024.

Así que el jinete de 57 años tiene experiencia en campeonatos. También en los Campeonatos Mundiales FEI de Aquisgrán 2026 de este año, Larocca competirá en la categoría individual y con el equipo argentino, junto a su hijo Matias, entre otros. “Yo soy el jinete más experimentado, él definitivamente tiene más talento y es el mejor jinete”, elogia el padre a la nueva generación. “De él aprendo lo importante que es la experiencia en el salto ecuestre”, responde el hijo. En Aquisgrán, la experiencia y el talento se unen ahora de una manera especial: como padre e hijo en el mismo equipo.

Con lo cual volvemos al tema de los sueños: “Es un sueño para nosotros competir aquí juntos en Aquisgrán como padre e hijo. Hemos esperado esto durante mucho tiempo. Ahora se hace realidad”, dice el padre, que, además del deporte ecuestre, trabaja en el sector financiero. “Hemos trabajado para este momento en los últimos años. Que ahora estemos aquí juntos es increíble”, añade el hijo de 27 años.

Vibrando en el “Tschio” El dúo ya acumuló sus primeras experiencias conjuntas en Aquisgrán durante el “Tschio”, que, debido al Mundial, se celebró en mayo en una versión mucho más reducida. Matias compitió en las pruebas menores y, por supuesto, vibró cuando su padre —para sorpresa de muchos espectadores— luchó por la victoria en el “Gran Premio de Aquisgrán”: “Fue doblemente grandioso y muy emotivo: entrar cabalgando yo mismo a este estadio tan especial y luego ver a mi padre”.

Hace tres años, José María Larocca dijo sobre Finn Lente y sobre sí mismo: “Mi caballo es de clase mundial, su jinete no”. ¿Cómo encajaba entonces que el argentino, en un grupo de participantes excepcionalmente fuerte (solo faltaban dos del top 30), pudiera competir por la victoria hasta el final? “Finn Lente es extraordinario. Puede que yo no esté aún al nivel de los mejores, pero he evolucionado mucho en los últimos años”, explica el jinete de 57 años sobre su éxito en Soers.

Un dúo argentino de padre e hijo tampoco puede eludir la pregunta sobre sus objetivos en este Campeonato Mundial. El hijo, Matias, aún inexperto, lo formula de manera más cautelosa, como era de esperar, y quiere sobre todo “disfrutar cada día y simplemente absorber esta atmósfera especial”. En la clasificación individual, la familia Larocca tenía la esperanza de poder competir como padre e hijo en la final del domingo por el “Premio Longines”, donde los mejores 25 en la primera ronda y los 12 mejores binomios (jinete-caballo) en la segunda ronda determinan al campeón mundial. Para el padre, el sueño se desvaneció el jueves en el primer salto en el “Premio Mercedes-Benz”: tras una caída, el jinete de 57 años quedó eliminado. Sin embargo, mirando hacia futuros campeonatos, afirma: “Sigo siendo muy ambicioso. Por supuesto, todos soñamos con ser campeones mundiales. ¿Es probable? No. ¿Es imposible? Tampoco”. Después de todo, soñar siempre está permitido. (lv)

 

(Pie de foto principal): Izquierda: Talentoso jinete de salto: Matias Larocca con Abril Iconthon. Derecha: Experimentado jinete de salto: José María Larocca con Finn Lente. Fotos: Michael von Fisenne

(Pie de foto pequeño inferior): Presentes como padre e hijo en el Campeonato Mundial de Equitación 2026: José María (der.) y Matias Larocca. Foto: Lars Voßen.

(Foto de Portada Digital): Izquierda: Matias Larocca con Abril Iconthon. Derecha: José María Larocca con Finn Lente. Fotos: Héctor Garrido

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